domingo, 30 de junio de 2019

El cuello del violinista


Hoy traigo a este espacio virtual un artículo invitado, de parte del violinista y musicólogo Jesús Martín. Me parece interesante porque "el cuello de violinista" es un tema que afecta a violinistas, a veces mucho, a veces poco, pero que, aunque parezca un problema menor, a menudo afecta de tal manera que perjudica la interpretación e incluso impide ensayar lo que deseamos. 

"Cualquier persona que ha pululado por un conservatorio ha distinguido a algunos estudiantes de violín y viola por una mancha en el cuello asociada a un roce o reacción alérgica. Su denominación internacional es “Fiddler’s neck” (cuello de violinista). Realmente se trata de una irritación de la piel por contacto que se presenta como un foco de liquenificación y pigmentación en el lado izquierdo del cuello justo por debajo del ángulo de la mandíbula. Son varios los factores que intervienen en estos cambios en la piel, probablemente una combinación de factores, entre ellos la excesiva presión, la fricción, una higiene deficiente y el exceso de sudor. Si que hay casos que nada tienen que ver con esto y que si son producidos por reacciones alérgicas a algunos materiales del instrumento.
Fiddler's neckPero dejemos atrás tecnicismos y leyendas populares para adentrarnos en una realidad, en muchos casos dolorosa y no precisamente por el dolor producido por el famoso “callo”. En mi experiencia he encontrado alumnos desesperados en busca de almohadillas “antialérgicas” o de marcas de lo más extrañas, mentoneras “x”, “y” o “z”, etc etc… y todo ello recomendado por el profesor de turno para proporcionarle comodidad para sujetar el instrumento o aliviar su molestia con el dichoso “callo”. Paradójicamente ellos mismos han podido ser los responsables de este problema dermatológico y ahora proponen una solución totalmente equivocada. Lo cierto es que todo violinista, estudiante o profesional, que tenga esa típica mancha en la piel del cuello es debido a un defecto en la sujeción y apoyo del violín sobre la clavícula. Sí, sobre la clavícula… porque va siendo hora de eliminar la palabra “hombro” de nuestras explicaciones de como se sujeta el instrumento. Todo aquel que tenga el “callo” puede “agradecer” a sus profesores, especialmente a los que les iniciaron los primeros 3 años y a los que han pasado años después sin explicar o intentar poner solución al asunto, el tener este problema al que se tiende a quitar importancia por parte de los docentes y estudiantes (solo es un callo) pero que puede ser mucho más importante puesto que este defecto, como ya he explicado, es mucho más que una simple irritación en la piel. ¿Soluciones? El problema surge por un mal posicionamiento del violín y una presión excesiva. Esta claro que hay que reconsiderar nuestro contacto en ese punto con el instrumento. No es tarea fácil pero en manos de un buen profesional de la docencia y algún especialista en otros menesteres (relajación, fisioterapia,…) podemos llegar a corregir el problema. En cuanto este problema de posicionamiento este corregido el “callo” pasará a la historia.
Para terminar, cada violinista que lea este pequeño artículo y tenga esta mancha en el cuello puede reflexionar sobre el propio sistema educativo y en las manos de que profesionales ha realizado su carrera.

martes, 25 de junio de 2019

Hablemos sobre la posición a la hora de tocar el piano

A lo largo de mi experiencia como profesora de piano, he notado que la mayoría de mis alumnos, que previamente habían aprendido a tocar el piano con  tutoriales de Youtube o con "profesores salidos de la nada", tenían algo en común: la mala posición a la hora de tocar el piano o teclado.   

A continuación intentare explicar algunas pautas básicas que te pueden ayudar a mejorar tu técnica pianística, importantes porque te ayudan a no hacerte daño,  lograr mayor velocidad y conseguir mayor certeza en la ejecución de este instrumento. 

Uno de los primeros factores que hay que tener en cuenta es la postura y la forma de sentarse. Es recomendable tener una silla profesional por el simple hecho de que puedes regular la altura de manera exacta. Si no puedes regular la altura de la silla posiblemente vas a caer en posturas inadecuadas. La forma de saber si tu silla tiene la altura adecuada es sentarse de manera vertical, colocar la mano sobre el teclado y fijarte que tu codo coincida con el inicio de las teclas blancas. Si tu codo queda por encima de las teclas es que la silla está demasiado alta. Por el contrario si tu codo queda por debajo de las teclas es que la silla está demasiado baja. La altura del asiento afecta directamente a la posición de las manos en el piano. Por ello es muy importante prestarle la debida atención cada vez que nos sentemos a tocar.

Otro aspecto muy importante a considerar es la posición de la columna. Necesitamos mantener erguida nuestra columna todo lo posible sin hacernos daño, para que podamos tener control sobre nuestro peso. Cuando tocamos el piano, no lo hacemos de manera estática. Debemos aprender que cuando tocamos por la parte más aguda o más grave del teclado tenemos que acompañar las manos con todo nuestro cuerpo para controlar el peso. Hay que evitar mover simplemente los brazos y mantenerte rígido. Para poder lograr todo esto es importante que te sientes adecuadamente. Y la forma correcta de sentarse es utilizar los huesos que tenemos especialmente diseñados para ello que se sitúan justo en la parte inferior de los glúteos. Para sentarse sobre estos huesos hay que evitar posicionarse en la parte trasera de la silla de manera que ocupes todo el asiento. Hay que sentarse en la parte delantera dejando más de la mitad del espacio del asiento libre. Así es cuando los huesos se apoyarán bien en la silla. De manera contraria, lo que apoyaríamos sería la parte superior de nuestras piernas, y eso haría que nuestra posición decayera y se deprimiera. Si nos sentamos bien, podremos balancearnos libremente sin problema de un extremo del teclado al otro. 

El tercer y último factor para tener una buena postura es la colocación de los pies y el peso que distribuyes en estos. Debes aprender a sentir que tus pies están firmemente sujetos al suelo, de manera que, si te balanceas, los pies no se mueven hacia delante o hacia los lados. Para lograrlo, trata de abrir un poco tus piernas. El pie derecho se usará también para presionar el pedal de sustain de manera que pongas más peso en la pierna izquierda para que ésta quede firmemente sujeta al suelo.

Si conseguimos hacer todo esto de manera correcta, evitaremos hacernos daño y lograremos mayor velocidad y certeza en la ejecución del instrumento.

miércoles, 12 de junio de 2019

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martes, 4 de junio de 2019

Tocar el piano mejora el cerebro y la actividad cerebral

Según el neurocientífico Gottfried Lau no existe otro arte que involucre tanta actividad cerebral como el tocar un instrumento musical, y no hablamos específicamente de niños prodigio.  La pregunta que deberíamos hacernos entonces es más bien qué áreas del cerebro no están activas al ejecutar un instrumento.

A lo largo de los años los científicos han ido avanzando en el conocimiento del cerebro de los músicos a través de estudios realizados por medio de resonancias magnéticas y tomógrafos. Estos consisten en registrar en tiempo real los cerebros de algunos músicos mientras ejecutan su instrumento. En ellos han podido corroborar que esta actividad involucra a casi todas las áreas del cerebro simultáneamente, en especial la corteza auditiva, motora y sensitiva. Además se ha descubierto que los músicos poseen ciertas zonas más desarrolladas, más grandes que y quienes no lo son. Un área más grande implica una mayor cantidad de fibras o conexiones nerviosas lo que permite inferir que existe en este tipo de cerebros una mayor comunicación entre sus diferentes regiones.


Entonces es esperable que estos músicos presenten un cuerpo calloso más desarrollado pues necesitan coordinar los movimientos de las manos izquierda y derecha al mismo tiempo y conectar la parte creativa del hemisferio derecho con la matemática del izquierdo para controlar los tiempos. Además dado que requieren que ambas manos sean igualmente activas los pianistas tienen que superar una cualidad innata para casi todas las personas: el ser diestros o zurdos. Se sabe que en la mayoría de las personas la profundidad de la cisura central o cisura de Rolando es mayor en uno de los dos hemisferios, ya sea el derecho o en el izquierdo, lo cual determina cuál será la mano dominante en esa persona. Pero al escanear el cerebro de los pianistas los científicos encontraron algo diferente: ellos tenían efectivamente surcos centrales muchísimo más simétricos que cualquier otra persona —a pesar de que hayan nacido diestros o zurdos, en sus cerebros esto era apenas perceptible. Dado que pese a ello los pianistas aún poseen una mano dominante, los investigadores especulan que esa simetría en la profundidad no es natural sino el resultado de que estos músicos son capaces de fortalecer su lado más débil hasta hacerlo coincidir aproximadamente con el lado dominante.

Esto ha despertado intensos debates en el mundo de las neurociencias y la música llevando a los científicos a preguntarse si hay una cierta diferencia estructural de base en el cerebro de los músicos o si éste se va moldeando a través del aprendizaje musical.

Estudios en niños que recién se inician en la música han demostrado que las zonas de la audición se encuentran más activas luego de un año de entrenamiento musical que en aquellos que no han aprendido a tocar ningún instrumento. Sin embargo esta postura no es aceptada por todos los neurocientíficos, entre ellos Ellen Winner quien sostiene que estos niños han tenido cerebros estructuralmente diferentes desde su nacimiento.

Estos científicos sostienen además que la disciplina y la práctica son las que fortalecen ciertos circuitos cerebrales y con ello sus funciones permitiendo así aplicar la atención y fuerza en otras actividades. Para demostrarlo el Dr. Timo Krings realizó una investigación en la que escaneó los cerebros de los pianistas mientras ejecutaban un solo y encontró que éstos bombeaban menos sangre que las personas promedio en la región del cerebro asociada con la motricidad fina. Este cambio en el flujo sanguíneo implica que dicha zona requiere menor energía para realizar su funcionamiento normal lo que les permite liberarse de la tarea que están ejecutando para concentrar su atención en otros aspectos que lo son totalmente únicos, como su propia y personalísima forma de interpretar cada melodía.

el artículo completo Aquí

domingo, 2 de junio de 2019

El Concierto de piano de primavera


El 1 de junio de este año ha sido un día especial porque los pequeños pianistas, alumnos de la profesora Cristina Vlasin, han tenido su primer concierto de piano. Muchos nervios, muchas emociones, creo que los padres aun mas nerviosos que los jóvenes artistas. El concierto tuvo lugar en el Centro Cultural Frenando de los Ríos.

Antes de empezar el concierto, la profe Cristina Vlasin dio algunos consejos a los pequeños; como tienen que portarse durante un concierto, el respeto que tenemos que dar a los que actúan, mantener el silencio y aplaudir al final de la actuación. 

Han empezado a tocar los mas pequeños, Iulia de cuatro años rompió el hielo; el concierto ha ido en crescendo, de los más pequeños a los mayores cada uno tocando sus dos obras que habían preparado.
El evento ha sido un real éxito y al final la profe otorgo diplomas a todos los artistas.
Muchísimas gracias a los artistas ( Iulia, Izan, Karla, Teresa, Olaya, David, Darius, Radu, Sara, Maria, Ayana, Lucia, Alexandra )y muchísimas gracias a los papas y a las mamas por la confianza.
¡Viva la música!

Las dolencias de un/a violinista

Vamos a dar a conocer de manera resumida las principales dolencias o lesiones de un/una violinista. 

Tendinitis: se realizan pequeños excesos que repetidos en el tiempo provocan una inflamación del tendón. También sobreviene por tensiones. Puedes notarlo en los dedos o la muñeca. 

Cervicalgia: sujetar el violín con una mala postura o tensarse puede provocar que nos duela la zona cervical, o incluso provocarnos contracturas. 

Pinzamiento del nervio cubital: te dolerá el meñique o incluso el anular. Puede que se te duerman y te hormigueen. También notarás malestar en el antebrazo. La causa puede estar en una mala postura, en forzar los movimientos de la muñeca o una contractura en el antebrazo que te esté presionando el nervio. 

Síndrome del túnel carpiano: sentirás dolor y hormigueo en los dedos y el antebrazo. El nervio mediano se pinza por un mal movimiento de muñeca o se irrita por un roce continuo.  

Ganglión: notaras un bulto en tu muñeca. Puede que no te des cuenta hasta que este quiste te provoque otra lesión, como tendinitis o pinzamiento de algún nervio. 


Tendinitis de Quervain : es una inflamación de los tendones de muñeca en la base del pulgar

Codo de tenista: lo reconocerás porque te duele el codo en su cara exterior. También puedes notarlo en el antebrazo o la muñeca. 

Codo de golfista: Con esta lesión te dolerá el codo en su cara interior.

Síndrome de la articulación temporomandibular: te dolerá la mandíbula, el cuello e incluso la cara. Te puede pasar porque estás demasiado tenso o tu postura no es correcta.


Si crees que sufres alguna de estas lesiones es importante que consultes con un medico rehabilitador, un fisioterapeuta o cualquier otro especialista, que te proporcionará el tratamiento adecuado. 

sábado, 1 de junio de 2019

Las dolencias de un/a pianista

Vamos a dar a conocer de manera resumida las principales dolencias o lesiones de un/una pianista.

Tendinitis: se realizan pequeños excesos que repetidos en el tiempo provocan una inflamación del tendón. También sobreviene por tensiones. Puedes notarlo en los dedos o la muñeca.

Ciática: El nervio ciático, que recorre la pierna desde la zona lumbar, puede verse afectado cuando tenemos contracturas lumbares. El dolor es punzante e incluso acompañado de hormigueo en la pierna.

Cervicalgia: sentarse al piano con una mala postura o tensarse puede provocar que nos duela la zona cervical o incluso provocarnos contracturas.

Dorsalgia: El hecho de mantener una postura por mucho tiempo nos provoca contracturas en la zona dorsal y dolor de espalda.

Pinzamiento del nervio cubital: te dolerá el meñique o incluso el anular. Puede que se te duerman y te hormigueen. También notarás malestar en el antebrazo. La causa puede estar en una mala postura, en forzar los movimientos de la muñeca o una contractura en el antebrazo que te esté presionando el nervio. 

Síndrome del túnel carpiano: sentirás dolor y hormigueo en los dedos y el antebrazo. El nervio mediano se pinza por un mal movimiento de muñeca o se irrita por un roce continuo.

Lumbalgia: La mala postura, los excesos en el estudio y la falta de ejercicio pueden provocar al pianista un dolor intenso en la zona lumbar.

Ganglión: notaras un bulto en tu muñeca. Puede que no te des cuenta hasta que este quiste te provoque otra lesión, como tendinitis o pinzamiento de algún nervio. 


Si crees que sufres alguna de estas lesiones es importante que consultes con un medico rehabilitador, un fisioterapeuta o cualquier otro especialista, que te proporcionará el tratamiento adecuado.

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