miércoles, 3 de julio de 2019

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¡Nos despedimos hasta septiembre! 
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domingo, 30 de junio de 2019

El cuello del violinista


Hoy traigo a este espacio virtual un artículo invitado, de parte del violinista y musicólogo Jesús Martín. Me parece interesante porque "el cuello de violinista" es un tema que afecta a violinistas, a veces mucho, a veces poco, pero que, aunque parezca un problema menor, a menudo afecta de tal manera que perjudica la interpretación e incluso impide ensayar lo que deseamos. 

"Cualquier persona que ha pululado por un conservatorio ha distinguido a algunos estudiantes de violín y viola por una mancha en el cuello asociada a un roce o reacción alérgica. Su denominación internacional es “Fiddler’s neck” (cuello de violinista). Realmente se trata de una irritación de la piel por contacto que se presenta como un foco de liquenificación y pigmentación en el lado izquierdo del cuello justo por debajo del ángulo de la mandíbula. Son varios los factores que intervienen en estos cambios en la piel, probablemente una combinación de factores, entre ellos la excesiva presión, la fricción, una higiene deficiente y el exceso de sudor. Si que hay casos que nada tienen que ver con esto y que si son producidos por reacciones alérgicas a algunos materiales del instrumento.
Fiddler's neckPero dejemos atrás tecnicismos y leyendas populares para adentrarnos en una realidad, en muchos casos dolorosa y no precisamente por el dolor producido por el famoso “callo”. En mi experiencia he encontrado alumnos desesperados en busca de almohadillas “antialérgicas” o de marcas de lo más extrañas, mentoneras “x”, “y” o “z”, etc etc… y todo ello recomendado por el profesor de turno para proporcionarle comodidad para sujetar el instrumento o aliviar su molestia con el dichoso “callo”. Paradójicamente ellos mismos han podido ser los responsables de este problema dermatológico y ahora proponen una solución totalmente equivocada. Lo cierto es que todo violinista, estudiante o profesional, que tenga esa típica mancha en la piel del cuello es debido a un defecto en la sujeción y apoyo del violín sobre la clavícula. Sí, sobre la clavícula… porque va siendo hora de eliminar la palabra “hombro” de nuestras explicaciones de como se sujeta el instrumento. Todo aquel que tenga el “callo” puede “agradecer” a sus profesores, especialmente a los que les iniciaron los primeros 3 años y a los que han pasado años después sin explicar o intentar poner solución al asunto, el tener este problema al que se tiende a quitar importancia por parte de los docentes y estudiantes (solo es un callo) pero que puede ser mucho más importante puesto que este defecto, como ya he explicado, es mucho más que una simple irritación en la piel. ¿Soluciones? El problema surge por un mal posicionamiento del violín y una presión excesiva. Esta claro que hay que reconsiderar nuestro contacto en ese punto con el instrumento. No es tarea fácil pero en manos de un buen profesional de la docencia y algún especialista en otros menesteres (relajación, fisioterapia,…) podemos llegar a corregir el problema. En cuanto este problema de posicionamiento este corregido el “callo” pasará a la historia.
Para terminar, cada violinista que lea este pequeño artículo y tenga esta mancha en el cuello puede reflexionar sobre el propio sistema educativo y en las manos de que profesionales ha realizado su carrera.

martes, 25 de junio de 2019

Hablemos sobre la posición a la hora de tocar el piano

A lo largo de mi experiencia como profesora de piano, he notado que la mayoría de mis alumnos, que previamente habían aprendido a tocar el piano con  tutoriales de Youtube o con "profesores salidos de la nada", tenían algo en común: la mala posición a la hora de tocar el piano o teclado.   

A continuación intentare explicar algunas pautas básicas que te pueden ayudar a mejorar tu técnica pianística, importantes porque te ayudan a no hacerte daño,  lograr mayor velocidad y conseguir mayor certeza en la ejecución de este instrumento. 

Uno de los primeros factores que hay que tener en cuenta es la postura y la forma de sentarse. Es recomendable tener una silla profesional por el simple hecho de que puedes regular la altura de manera exacta. Si no puedes regular la altura de la silla posiblemente vas a caer en posturas inadecuadas. La forma de saber si tu silla tiene la altura adecuada es sentarse de manera vertical, colocar la mano sobre el teclado y fijarte que tu codo coincida con el inicio de las teclas blancas. Si tu codo queda por encima de las teclas es que la silla está demasiado alta. Por el contrario si tu codo queda por debajo de las teclas es que la silla está demasiado baja. La altura del asiento afecta directamente a la posición de las manos en el piano. Por ello es muy importante prestarle la debida atención cada vez que nos sentemos a tocar.

Otro aspecto muy importante a considerar es la posición de la columna. Necesitamos mantener erguida nuestra columna todo lo posible sin hacernos daño, para que podamos tener control sobre nuestro peso. Cuando tocamos el piano, no lo hacemos de manera estática. Debemos aprender que cuando tocamos por la parte más aguda o más grave del teclado tenemos que acompañar las manos con todo nuestro cuerpo para controlar el peso. Hay que evitar mover simplemente los brazos y mantenerte rígido. Para poder lograr todo esto es importante que te sientes adecuadamente. Y la forma correcta de sentarse es utilizar los huesos que tenemos especialmente diseñados para ello que se sitúan justo en la parte inferior de los glúteos. Para sentarse sobre estos huesos hay que evitar posicionarse en la parte trasera de la silla de manera que ocupes todo el asiento. Hay que sentarse en la parte delantera dejando más de la mitad del espacio del asiento libre. Así es cuando los huesos se apoyarán bien en la silla. De manera contraria, lo que apoyaríamos sería la parte superior de nuestras piernas, y eso haría que nuestra posición decayera y se deprimiera. Si nos sentamos bien, podremos balancearnos libremente sin problema de un extremo del teclado al otro. 

El tercer y último factor para tener una buena postura es la colocación de los pies y el peso que distribuyes en estos. Debes aprender a sentir que tus pies están firmemente sujetos al suelo, de manera que, si te balanceas, los pies no se mueven hacia delante o hacia los lados. Para lograrlo, trata de abrir un poco tus piernas. El pie derecho se usará también para presionar el pedal de sustain de manera que pongas más peso en la pierna izquierda para que ésta quede firmemente sujeta al suelo.

Si conseguimos hacer todo esto de manera correcta, evitaremos hacernos daño y lograremos mayor velocidad y certeza en la ejecución del instrumento.

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